Cartografía base
Epicentros por agencia
Las tres agencias no coinciden. Compararlas es el
primer paso para entender qué se sabe y qué se discute.
Fallas activas
Inventario de trazas del proyecto
Red_Emergencia_Vzla. Las principales van en negro grueso:
San Sebastián, Boconó–Cabudare–Morón y Tacagua–El Ávila.
Otras capas
Con las estaciones activadas, el reproductor
marca además cada llegada con su lectura real del S-file, no con
el modelo: anillo fino para la P, disco lleno para la S.
Contraste de catálogos
El catálogo de FUNVISIS no se sostiene. Sitúa su segundo evento
8,6 km al norte del primero y 60 s después. Pero la onda S
de ese segundo evento ya está medida en la estación CARV (Cajigal)
a las 22:05:15,6 UTC: el origen que propone el catálogo es
18 s posterior a una onda que ya había llegado.
Herramientas de medida
Clic para añadir vértices, doble clic para cerrar,
Esc para cancelar. Las distancias son sobre elipsoide y el
azimut es el inicial, medido desde el norte geográfico.
Distancias de referencia
Regla de bolsillo
1° de latitud = 111,2 km. A esta latitud (10,5° N),
1° de longitud = 109,3 km. La onda S cortical viaja a
β ≈ 3,5 km/s: recorre 35 km en 10 s.
Curvas camino–tiempo
Las 37 fases P y S leídas manualmente en la red regional
(26 P y 11 S, de un total de 43 en el S-file; se descartan 6 estaciones
sin coordenadas), frente a las hodócronas teóricas de IASP91. Cambia el
hipocentro y mira cómo se mueven los puntos: el que mejor alinea las
lecturas es el que mejor explica los datos.
Cuidado con lo que prueba esta herramienta. Estas lecturas son del
primer evento. Comparar entre sí los hipocentros del M 7,2 es una
prueba legítima de localización; referirlas a un hipocentro del M 7,5
produce un RMS enorme por construcción, y eso no refuta su
posición. Lo que sí refuta el catálogo de FUNVISIS es un dato
independiente: la S del segundo evento ya estaba medida en CARV cuando
ese catálogo dice que el sismo aún no había ocurrido.
Hipocentro de referencia
Profundidad del modelo
Verla sobre el mapa
Es la misma curva, vista desde arriba. Cada anillo es un tiempo de
viaje constante desde el hipocentro elegido: los continuos, la onda P;
los de trazos, la S. Cada estación se colorea por su residuo —
azul si la onda llegó
antes de lo previsto,
naranja si llegó
después— y el tamaño crece con el desajuste. Si la localización
es buena, los puntos quedan pequeños y sin sesgo por azimut. Cambia el
hipocentro y observa cómo se hinchan o se encogen.
Qué mirar. El eje horizontal es la distancia epicentral y el
vertical el tiempo desde el origen del M 7,2. Cada punto es una lectura
real; cada línea, la predicción de IASP91. El botón
Reducida resta el tiempo teórico y deja solo el residuo: si la
localización es buena, los puntos se pegan al cero.
IASP91 es un modelo global de capas esféricas; a
distancias regionales (<200 km) la corteza local domina y se esperan
residuos de ±1–2 s aun con una localización correcta.
Escenarios de ruptura
¿Sobre qué falla rompió?
Desactívalo para volver al segmento recto de azimut
84° con el que se calcularon las tablas del paper, y comparar.
Dibuja el modelo del USGS como una sola ruptura continua
de 175 km (banda violeta) para contrastarlo con el doblete real: esos
175 km son la suma de las longitudes de las dos rupturas (60–78 +
100–120 km), no una ruptura continua. Ni el modelo de falla finita ni
el InSAR pueden separarlas en el tiempo; la retroproyección sí.
Longitud de ruptura
Los deslizadores mueven la traza sobre el mapa. Las
longitudes por defecto son las de Wells & Coppersmith (1994) para la
magnitud de cada evento.
Y aquí la longitud se vuelve comprobable. Sobre la traza real, una
ruptura de 70 km del M 7,2 pasa a 1 km de Morón y a 1 km de
Puerto Cabello: las dos habrían sufrido campo cercano de un M 7,2
encima. El daño allí fue moderado. Baja el deslizador a los 35 km
que mide la retroproyección y esas distancias suben a 6 y 26 km. El
patrón de daño occidental es un argumento independiente a favor de la
ruptura corta.
Contradicción interna del USGS
| Producto | Vr | Consecuencia |
| Catálogo (2 hipocentros) | 4,71 |
152 km en 32,2 s |
| Modelo de falla finita | 3,30 |
tardaría 46 s en llegar |
El segundo evento nuclea 14 s antes de que el frente del modelo
hubiera llegado hasta él. O el frente viajó a 4,7 km/s, o
no hubo un frente único. La retroproyección resuelve la disyuntiva
a favor de lo segundo.
Lo que mide la retroproyección
La radiación de alta frecuencia del M 7,2 no se aleja
más de ~35 km de su epicentro en los primeros 20 s. El centroide
recorre 36 km entre t = 2 y 20 s, cuando a 4,71 km/s habría recorrido 94 km.
Salvedad: la retroproyección ve
radiadores de alta frecuencia, no el frente de deslizamiento. Los
≤35 km acotan la radiación, no la longitud total de ruptura.
Doppler de ruptura
Cuando el frente de ruptura avanza hacia el observador, las
ondas que emite se apilan: llegan comprimidas en un pulso corto y de gran
amplitud. Es el mismo principio del Doppler acústico, con la fuente
extendida a lo largo de la falla.
Cd = 1 / [ 1 − (Vr/c) cos θ ]
cos θ = v̂r · r̂
θ es el ángulo entre la dirección de avance de la ruptura
(v̂r) y la dirección al observador
(r̂). c = β = 3,5 km/s para la onda S.
Calculadora
Modo interactivo
Con la sonda activa, cada clic en
el mapa devuelve θ, Cd y la distancia al plano de ruptura para
el escenario y la fuente seleccionados.
¿Qué pasó en Caraballeda?
El pulso de directividad no llega desfasado: es el tren de
ondas S. Su inicio coincide con la llegada teórica desde el
hipocentro y no depende de Vr. Lo que la directividad hace es
colapsar la cola contra el frente: en Caraballeda, 25 s de
radiación llegan en 5,3 s.
También disponible como
PDF de 5 páginas, con figura y tablas.
¿Podrían coincidir las dos S? (sensibilidad)
Nucleación. Es el instante y el punto donde la ruptura
empieza: el hipocentro y el tiempo de origen del sismo.
Desde ahí el frente de ruptura se propaga por la falla durante decenas de
segundos. No hay que confundirla con el centroide de energía —el
momento en que se libera el grueso de la energía, que llega más
tarde (en el M 7,5, unos 15 s después de nuclear).
Importa aquí porque: (a) el catálogo del USGS reporta la
nucleación (su tiempo de origen); (b) la retroproyección
localiza los máximos de radiación (centroides), más tardíos; y
(c) el borde delantero de la onda S sale en la nucleación.
Por eso este visor cronometra los frentes por la nucleación de cada
fuente: para la retroproyección toma el origen del sismo respectivo
(0 s el M 7,2 y ~32 s el M 7,5), anterior a su máximo
de energía (9 y 47 s). Así la retro y el USGS se comparan de tú a
tú: la separación entre las dos S da Δ ≈ 10–11 s en ambas, no los
4 s que salían al usar (mal) el tiempo del máximo de energía.
El deslizador Δ nucleación mueve ese arranque del 2º evento.
En la fuente Retroproyección, cada fuente anima desde su propio
punto localizado (bp‑1/bp‑2 — lo que ve el método: máximos de
radiación de alta frecuencia), con el tiempo de nucleación. Para el
M7,5 ese punto y el hipocentro del catálogo distan ~14 km, dentro de la
resolución del método, así que al desplazarlo mueves el punto de la
retroproyección.
Desplaza el epicentro del 2º evento de la fuente
activa (Este–Oeste, Norte–Sur) y su tiempo de nucleación, y observa cómo
cambia la separación entre las dos ondas S en el litoral. β = 3,5 km/s; el
punto naranja con línea de trazos
marca la posición desplazada en el mapa, y los frentes se recalculan solos.
Cronograma por ciudad
Cada barra es un tren de ondas
completo, de su primera a su última subfuente. También se abre desde el
globo de cualquier ciudad en el mapa.
Exposición de dos fuentes
¿Hubo efecto Doppler?
Qué es
Se conjetura que en un punto del mapa, en un instante dado,
se liberó energía; se predice cuándo debería llegar esa señal a cada
estación; se desplazan los sismogramas esa cantidad y se suman. Si la
conjetura es correcta las señales se refuerzan; si es falsa
se cancelan. Barriendo la conjetura sobre una malla se obtiene una
imagen de dónde y cuándo se radió energía.
Nada en el procedimiento supone cuántas fuentes hay.
Ventanas de energía
Resultado
| Ventana | Máximo | Distancia |
| −5 a +15 s | 10,35 / −68,55 |
2 km del M 7,2 |
| +20 a +45 s | 10,50 / −67,20 |
14 km del M 7,5 y 149 km al E |
La energía del primer evento cae sobre su propio epicentro
por construcción —las correcciones de estación se calibraron
allí—, así que ese resultado no cuenta como evidencia. La medida
independiente es la segunda ventana: nada en el método obliga a que la
energía aparezca 149 km al este.
Controles sintéticos
| Control | Resultado |
| Dos fuentes en los epicentros del catálogo |
recupera la segunda a 3 km |
| Control nulo: ambas en el mismo sitio |
no se desplaza (2 km) |
El control nulo es la pieza clave: si el método
fabricase por sí solo una migración hacia el este, la sintética con las
fuentes superpuestas también saltaría. No salta.
Arreglos empleados
Modelo de velocidad
IASP91 (TauP), fase P, profundidad de foco fija en 10 km,
tabulado cada 0,05° de distancia. El modelo operativo es
«IASP91 + una corrección constante por estación», obtenida por
correlación cruzada sobre la P del M 7,2: absorbe la estructura 3-D bajo
cada sitio y los errores de reloj.
Figuras de los trabajos
Las mismas figuras que publican los dos papers,
generadas por los guiones del repositorio. Pulsa para verlas a tamaño
completo.
Qué ocurrió
El 24 de junio de 2026, a las 22:04:32 UTC, una falla de
rumbo dextral rompió frente a la costa central de Venezuela. Treinta y dos
segundos después nucleó un segundo evento, mayor, 152 km al este. El daño
no se repartió con la distancia: fue extremo en el litoral de La Guaira
—Caraballeda, Catia La Mar—, significativo pero localizado en Caracas, y
comparativamente menor hacia el oeste, pese a que varias ciudades
occidentales están más cerca de la traza de la falla.
La pregunta
¿Por qué el daño se concentró lejos y no cerca? Y antes de
eso: ¿fueron de verdad dos terremotos? Las formas de onda no
permitían separarlos, y los propios productos del USGS se contradecían.
Cómo se resolvió
- Ploteando todas las señales: no funcionó. Ni las
secciones de registro, ni la detección ciega STA/LTA, ni el apilado de
envolventes separan los dos eventos.
- La retroproyección sí: sitúa la fuente tardía 149 km al este,
con un control nulo que descarta el artefacto.
- Con el doblete demostrado, la directividad se recalcula sobre la
ruptura propia de cada evento: Cd ≈ 5, no ≈ 17.
Por qué el ploteo no bastaba
Dos razones físicas. El M 7,2 sigue rompiendo cuando
empieza el M 7,5: no hay silencio entre ambos. Y el retardo entre las dos
llegadas no es constante: como los epicentros distan 152 km, varía
entre 21 y 40 s según el azimut de la estación. Cualquier apilado
alineado con el primer evento emborrona el segundo sobre 19 s.
Ninguna técnica que apile sin resolver posición puede separar este
doblete: solo puede preguntar «¿hay algo a este retardo?», nunca
«¿de dónde viene?».
Cómo usar este visor
| Pestaña | Qué hace |
| Capas | Cartografía base y epicentros por agencia |
| Medir | Distancias, áreas, azimutes |
| Camino–tiempo | Fases medidas frente a hodócronas IASP91 |
| Ruptura | Escenario A (USGS) frente a escenario B (doblete) |
| Directividad | Calculadora de Cd y sonda en el mapa |
| Retroproyección | Contornos de energía y controles |
Fuentes y créditos
Autor y análisis: Lcdo. Físico Rommel Contreras (AGHES).
Catálogo y modelo de falla finita: USGS/NEIC
(D. E. Goldberg, 2026).
Catálogo oficial y red regional: FUNVISIS.
Formas de onda telesísmicas: IRIS/EarthScope (Wilber 3, servicio FDSN).
Tiempos de viaje: IASP91 vía ObsPy TauP.
Retroproyección, medida de la ruptura y análisis de directividad:
este trabajo.
Código y datos:
repositorio del proyecto.
Los cálculos que alimentan esta página los genera
web/gen_datos.py a partir de los mismos ficheros que
producen las figuras de los papers.